Los bolivianos chamaquearon a Ebrard

Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard deben entener que la diplomacia no es lo mismo que la grilla, que en la cancillería mexicana no se puede improvisar, que los presidentes que escogieron a un improvisado para el manejo d ela política exterior tuvieron que rectificar, me acuerdo del caso de José López Portillo, quien designó como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a Santiago Roel, un mediocre político regiomontano que nunca supo donde estaba parado.

 

López Portillo se dio cuenta a tiempo y llamó a Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa, (Castañeda el bueno), un diplomático de altos vuelos, para que se hiciera cargo de la cancillería que por aquellos días también, como ahora, tendría desafíos importantes ante la problemática mundial y los conflictos en Centro América en donde la diplomacia mexicana jugó un papel muy activo.

 

Fox también improvisó, primero con Jorge Castañeda Gutman (el malo) y después con Ernesto Derbéz, ninguno de los dos pudo con el paquete que significa la Secretaría de Relaciones Exteriores por donde pasaron por la Torre de Tlatelolco, diplomáticos de primer nivel como Luis Padilla Nervo, Manuel Tello, Antonio Carrillo Flores, Alfonso García Robles, (premio Nobel de la paz) y el mismo Castañeda, así como Bernardo Sepúlveda que hizo un brillante papel en el sexenio de Miguel de la Madrid.

 

-También en el sexenio de Enrique Peña Nieto se improvisó al canciller, primero con José Antonio Meade y posteriormente con Luis Videgaray, aunque este con todo y sus soberbia, reconoció que iba a la Torre de la avenida Juárez a aprender. No aprendió, pero allí estuvo.

 

Hoy el entorno mundial y, en especial, el Latinoamericano en donde los conflictos se agravan, como sucedió recientemente en Chile y Bolivia, México requiere de un canciller a la altura de la diplomacia mexicana que sigue contando con auténticos especialistas en la política internacional, pero que no se entienden con quien no entiende de esos menesteres.

 

-En el caso de Bolivia, a Marcelo Ebrard se lo chamaquearon y metió al presidente y al país en una bronca de la que dificilmente saldremos bien librados. Se lo chamaquearon porque fue él quien solicitó la protección de la embajada mexicana en La Paz y el gobierno de facto ni tardo ni perezoso se la concedió, o sea les pusieron en bandeja de plata la información que requerían sobe los movimientos de los evistas que pretenden asilarse en México.

 

-El presidente dice que ni con Pinochet la embajada mexicana en Santiago estuvo tan asediada como ahora en Bolivia, la diferencia es que en ese entonces en la cancillería estaban auténticos diplomáticos encabezados por Emilio O. Rabasa. Diplomáticos que sabían de derecho internacional y de negociaciones diplomáticas, de otra forma no se habría podido dar asilo decenas de chilenos que fueron perseguidos por quien después se convirtió en un feroz dictador.

 

Por cierto en los conflictos diplomáticos que México tuvo en el siglo pasado con algunos países Latinoamericanos, ningún funcionario, de ningún país, insultó al presidente mexicano en turno, como esta semana lo hizo un ex -presidente boliviano con López Obrador. México fue indiscutiblemente un líder en Latinoamerica.

 

Durante la guerra fría, el gobierno mexicano tenía patrullas día y noche en las embajadas de los países socialistas los reportaban a sus jefes y estos a su vez a la Secretaría de Gobernación, sobre todo en la época de Luis Echeverría Álvarez.

 

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